

Este programa de investigación pretende contribuir a la historia de la diplomacia en la época moderna desplazando la mirada: en lugar de centrarse únicamente en los tratados o en las carreras de los diplomáticos franceses, toma como objeto la presencia diplomática extranjera en Francia, observada más precisamente entre París y la corte, desde Versalles hasta Fontainebleau, pasando por Saint-Germain, Marly, etc., restituyendo el espesor social, material y cultural de ese medio, desde los embajadores hasta figuras menos visibles como sus esposas, los secretarios, los intérpretes, los agentes o los sirvientes cualificados. Su objetivo es articular la explotación de fuentes francesas y extranjeras, la apertura a los espacios europeos y mundiales, así como múltiples colaboraciones, con el fin de llevar a cabo una investigación a la vez comparativa y metodológicamente coherente.
La ambición es doble: comprender mejor la presencia diplomática extranjera en los siglos XVII y XVIII, y federar, en torno a la constitución de una red de investigadoras e investigadores, trabajos que hoy se hallan dispersos entre varias tradiciones historiográficas y disciplinas.
La historiografía ha arrojado abundante luz sobre el aparato del Estado francés, la corte, los rituales, los grandes momentos de la política exterior, así como sobre las carreras de los diplomáticos franceses en el extranjero. Numerosos trabajos se han ocupado también de ciertos embajadores, ciertas casas, ciertos encargos artísticos, ciertos salones o ciertas formas de circulación cultural. En cambio, el mundo diplomático extranjero, considerado como un objeto colectivo, un medio social y una cultura situada, en el que coexisten, interactúan y se interpenetran todos los elementos citados, todavía no ha sido objeto de una investigación transversal de conjunto.
La originalidad del programa no reside, por tanto, en la invención de un tema enteramente nuevo, sino en la voluntad de articular y estructurar investigaciones. Se trata de poner en relación las biografías, la economía, los rituales, el género, los espacios, las sociabilidades, las prácticas culturales y los anclajes materiales para comprender cómo la presencia diplomática extranjera se organiza, se representa, se negocia y se inserta tanto en la corte como en el ecosistema cortesano y urbano parisino. Además, se inscribe plenamente en las aportaciones ya consolidadas de la nueva historia diplomática y del giro global, pero también en enfoques historiográficos más recientes, inspirados en la historia del género o en la materialidad sensible de las relaciones sociales y políticas.
Para explorar el tema, el programa propone articular cuatro ejes estructurantes complementarios: una prosopografía del personal extranjero destinado en París y de quienes gravitan a su alrededor; un estudio de las prácticas sociales, culturales y ceremoniales; un análisis de las redes intra e intercortesanas; y una topografía de las residencias diplomáticas y de los lugares de sociabilidad. Cada eje transversal podrá examinarse según la rejilla no exhaustiva de temáticas que se presenta a continuación. Esta articulación debe permitir pasar de una historia fragmentada de los diplomáticos y de las embajadas a una historia más global del mundo diplomático francés.
Esta reflexión quiere ser múltiple e interdisciplinar y adopta la forma de una invitación dirigida al conjunto del mundo académico, desde los estudiantes de máster hasta los doctorandos, desde los investigadores posdoctorales hasta los investigadores consolidados, sin olvidar a archiveros y especialistas del patrimonio, para que se sumen a sus actividades y contribuyan así al avance del campo. Mediante la federación de saberes plurales, este programa aspira a reinscribir las prácticas diplomáticas en circulaciones más amplias y a comprender mejor la densidad concreta, material, perceptiva y relacional de la presencia extranjera.
La cuestión central del programa puede formularse así: ¿cómo se compone, se organiza y se hace visible el mundo diplomático extranjero en París en los siglos XVII y XVIII?
A partir de esta interrogación general, se desprenden varias series de preguntas. ¿Quiénes son los actores de esta presencia diplomática, más allá de los embajadores acreditados? ¿Cómo se articulan las jerarquías formales de la diplomacia y las jerarquías efectivas de un medio en el que cuentan igualmente el rango, los recursos, las alianzas, las protecciones y las reputaciones? ¿Mediante qué mediadores, qué objetos, qué gastos, qué apoyos administrativos, confesionales, familiares o mundanos se insertan estos representantes extranjeros en las jerarquías parisinas y cortesanas? ¿Cómo intervienen los diplomáticos extranjeros en las circulaciones públicas de la información, de los impresos y de los rumores, con el fin de modelar su reputación y la de su príncipe más allá del estricto marco cortesano? ¿Qué compromisos de aculturación establecen entre la representación de su príncipe, la adopción de las normas de la corte y los usos de la ciudad? ¿Cómo se articulan, por último, los dos escenarios que constituyen París y Versalles? ¿Se trata de espacios complementarios, jerarquizados o en tensión, y cómo navegan los diplomáticos extranjeros entre la capital y la corte, entre las sociabilidades urbanas y las exigencias ceremoniales de la representación regia? ¿En qué medida aparecen estos hombres y estas mujeres como vectores de transferencias culturales, de circulación de objetos, gustos, prácticas e informaciones? Por último, ¿puede observarse, en el seno de este medio, una forma de cultura diplomática común, hecha de códigos, sociabilidades, prácticas y dispositivos materiales compartidos?
El hito de «1648», el de la paz de Westfalia y de la era de la diplomacia mazarina, parece constituir un umbral cómodo y heurístico a partir del cual ciertas dinámicas se hacen más legibles, en particular una forma de consolidación de un orden diplomático moderno, la estabilización progresiva de las jerarquías y la instalación duradera de casas diplomáticas en París. El hito de «1792» corresponde, por su parte, a una ruptura política y diplomática nítida, que transforma profundamente los marcos de representación, los estatutos y las condiciones de presencia de los enviados extranjeros.
Más allá del núcleo de la investigación, los años «1515-1648» ofrecerán un punto de comparación indispensable para evitar aislar artificialmente las formas que adopta la presencia diplomática tras el tratado de paz de Westfalia. Las recepciones principescas, la economía de la magnificencia heredada del Renacimiento, los primeros vecindarios de hôtels o las reconfiguraciones urbanas del reinado de Enrique IV no serán tratados por sí mismos, sino como otros tantos elementos que permiten medir lo que el marco estabilizado de 1648 debe a prefiguraciones anteriores y aquello de lo que rompe con ellas.
Por último, aguas abajo, el periodo «1792-1830» desempeñará el mismo papel en espejo. La codificación internacional de las precedencias, la reapertura de las embajadas y la reconfiguración de las sociabilidades tras el paréntesis revolucionario e imperial proporcionarán observatorios puntuales, no investigaciones sistemáticas, para evaluar qué ha resistido, qué se ha transformado o qué ha sido definitivamente abandonado en las prácticas y normas de la diplomacia del Antiguo Régimen.
Estos dos periodos, anterior y posterior, se movilizarán según las necesidades demostrativas del programa, en talleres o jornadas de estudio específicas, como hitos comparativos y no como objetos autónomos de investigación.
Estas temáticas constituyen líneas de investigación destinadas a orientar el programa sin agotar de entrada todos sus desarrollos: podrán explorarse de manera diferenciada según las investigaciones realizadas, evolucionar con el tiempo y precisarse gracias a las aportaciones de quienes participen en la red de investigación.
(Haga clic en las temáticas para mostrar su presentación).
Los diplomáticos y su mundo
El programa concederá un lugar estructurante a una prosopografía dinámica «de arriba abajo» del personal diplomático destinado en París a lo largo de dos siglos. El programa partirá así del principio de que el propio término «diplomáticos» abarca posiciones, estatutos y recursos muy heterogéneos, que conviene observar lo más cerca posible de los casos concretos sin presuponer una jerarquía demasiado rígida entre enviados, parejas, familias, casas e intermediarios. Se tratará, por tanto, de identificar, censar y describir a embajadores, ministros, enviados, residentes, secretarios, capellanes, intérpretes, agentes, servidores cualificados, embajadoras, miembros de las familias y personal adscrito a las casas diplomáticas, incluido el personal menos visible, hasta los espías, a menudo decisivos para el funcionamiento concreto de la representación extranjera. Se procurará también hacer aparecer de manera más explícita ciertas figuras cuya presencia resulta decisiva en las cadenas de mediación, como los nuncios, los informadores, los banqueros, los comerciantes, los proveedores y otros intermediarios que, sin pertenecer siempre al núcleo visible de la jerarquía diplomática, contribuyen a la circulación de noticias, crédito, recomendaciones, bienes y servicios indispensables para el funcionamiento de la representación extranjera. El objetivo no es solo acumular fichas, sino reconstruir trayectorias, pertenencias, competencias, configuraciones de casa, estatutos, movilidades, adscripciones confesionales, así como redes de parentesco, patronazgo o clientela.
Se prestará una atención particular a las figuras intermedias y a las redes paralelas, incluso ilícitas u ocultas, a menudo indispensables para comprender el funcionamiento concreto de la diplomacia, especialmente en el caso de las pequeñas potencias o en situaciones en que los actores oficialmente acreditados no bastan para dar cuenta de las circulaciones de información, de las formas de influencia y de las cadenas de mediación entre sistemas diferentes de normas, valores y prácticas políticas. El programa pretende así restituir, lo más cerca posible de las situaciones, la pluralidad de actores que hacen posible la acción diplomática, así como la manera en que se articulan las jerarquías formales, las competencias prácticas y las mediaciones informales.
Los diplomáticos escritores, artistas o coleccionistas también podrán constituir subcorpus específicos para comprender mejor la articulación entre capital intelectual, estrategias de distinción, representación, prácticas culturales e inserción en las redes de sociabilidad de la capital.
Mujeres, parejas y agencia
El programa otorgará un lugar central a las mujeres y a las parejas en el ejercicio concreto de la diplomacia. La investigación actual ha demostrado claramente que las embajadoras y, más ampliamente, las mujeres que gravitaban en torno a las embajadas y las cortes no eran en absoluto figuras decorativas, sino actrices de pleno derecho, dotadas de una verdadera capacidad de influencia e inscritas en redes de información, sociabilidad y mediación particularmente densas. En consecuencia, será necesario tomar en consideración, junto a las esposas de los embajadores, a las parientes, las damas de compañía, las nodrizas, las servidoras cualificadas y otras intermediarias femeninas, con el fin de analizar su papel en la escenografía de la representación, la mediación cultural, las prácticas de caridad, las correspondencias, las sociabilidades, la circulación de noticias y las formas de diplomacia informal. El análisis se interesará también por las redes transnacionales en las que estas actrices se inscriben, ya sean familiares, confesionales, cortesanas, políticas o amistosas.
El reto será considerar a la pareja no solo como una unidad doméstica, sino también como un auténtico dispositivo de acción diplomática. El embajador y su esposa, o más ampliamente las configuraciones conyugales y familiares que rodean la representación, podrán estudiarse como binomios o conjuntos relacionales implicados en la negociación social, el mantenimiento de protecciones, la apertura de accesos, la puesta en relación de varios mundos sociales y la producción de efectos de reputación. El programa tratará así de comprender mejor cómo se reparten entre hombres y mujeres las funciones de visibilidad, intercesión, recomendación, patronazgo, sociabilidad y transmisión de información, y según qué modalidades estas prácticas contribuyen al funcionamiento ordinario de la presencia diplomática.
Esta temática permitirá también interrogar las formas concretas de la agencia femenina en el mundo diplomático, teniendo en cuenta los recursos disponibles, las constricciones de rango, los contextos confesionales, los usos de la corte y los márgenes de iniciativa abiertos por las situaciones. Así podrá analizarse la manera en que ciertas mujeres intervienen como mediadoras entre varios espacios políticos y culturales, facilitan circulaciones materiales o simbólicas, participan en la aculturación de las casas diplomáticas y contribuyen a transformar las relaciones entre la esfera doméstica, la representación política y las sociabilidades urbanas. El objetivo no es, por tanto, añadir simplemente a las mujeres al relato diplomático, sino comprender mejor cómo su acción, la de las parejas y la de los entornos femeninos participan plenamente en la fabricación cotidiana de la diplomacia.
Esplendor de la diplomacia extranjera: ceremonial, competencia, magnificencia
París y la corte son, para los diplomáticos extranjeros, escenarios en los que se juegan jerarquías de rango, prestigio y visibilidad. El programa documentará la economía de las entradas, las visitas, las audiencias, los bautizos, los presentes, las fiestas, los funerales, las músicas, los cortejos, los carruajes, las libreas y otras manifestaciones de magnificencia, en cuanto significación política y simbólica. Estas prácticas no se tratarán como un simple decorado, sino como un lenguaje político, social y simbólico, indisociable de las estrategias de representación puestas en práctica por las potencias extranjeras.
El estudio de los conflictos de precedencia, de las inversiones en representación y de los momentos de gran visibilidad permitirá vincular las formas ceremoniales con los recursos efectivamente movilizados, con las ambiciones de las potencias y con la inserción de las casas diplomáticas en el espacio cortesano y urbano. Se dedicará una atención especial a la economía de los dones y contradones, a la visibilidad urbana de las manifestaciones diplomáticas, así como a la recepción de estas manifestaciones, ya se trate de percepciones cortesanas, ecos mundanos, comentarios contemporáneos o efectos de reputación producidos por esta competencia de magnificencia. Los cambios de embajador, las secuencias de transición y los episodios de tensión proporcionarán, en este sentido, observatorios singularmente fecundos.
Esta investigación también podría enriquecerse incorporando las aportaciones recientes de la historia sensorial y de la historia de las emociones. Las emociones no se considerarían como un simple trasfondo subjetivo de la acción diplomática, sino como uno de sus posibles resortes, en la medida en que pueden ser codificadas, observadas, interpretadas y movilizadas en situaciones de representación o de negociación. La gestión del honor herido, la expresión de la gratitud, la puesta en escena de la indignación, del miedo o de la cólera, así como los usos políticos de la contención, de la aflicción o de la alegría, podrían estudiarse así como prácticas emocionales de pleno derecho. Un enfoque de este tipo permitiría comprender mejor cómo los diplomáticos utilizan gestos, palabras, posturas, afectos y registros sensoriales para defender un rango, solicitar una reparación simbólica, producir un efecto de persuasión u obtener una ventaja política. Contribuiría así a enriquecer el análisis de los rituales diplomáticos devolviéndoles su dimensión conductual, performativa y relacional.
Ocupaciones, sociabilidades y aculturaciones
Más allá de las audiencias y de las negociaciones, el programa pretende captar las prácticas sociales ordinarias en el seno del cuerpo diplomático. Los diplomáticos extranjeros frecuentan salones, asisten a espectáculos, acuden a la Ópera o a la Comédie-Française, mantienen relaciones con la corte, con familias influyentes, con hombres de letras, artistas o financieros. Se encuentran, se observan, compiten y, a veces, cooperan. El estudio de estas interacciones permitirá comprender mejor las formas concretas de presencia, de inserción y de observación mutua en el seno del mundo diplomático y de sus periferias.
La ambición es documentar estas prácticas sociales no como un trasfondo secundario de la acción diplomática, sino como uno de los lugares en los que esta se fabrica. Los consumos culturales y los usos mundanos se estudiarán para medir las formas de aculturación, adaptación o exhibición identitaria que caracterizan la presencia diplomática extranjera en París. También se intentará determinar en qué medida los diplomáticos y sus entornos no fueron solo consumidores de bienes, gustos y prácticas, sino también, voluntaria o involuntariamente, actores de su difusión, de su reutilización y de su hibridación en el espacio parisino. Se prestará asimismo atención a las prácticas lingüísticas, a las lecturas, a la circulación de noticias, rumores y escritos, así como al papel de los mediadores y de las redes cortesanas en la difusión de la información, en la formación de reputaciones y en la integración de los diplomáticos en los diferentes espacios de sociabilidad parisinos y versaillescos.
Intrigas y vidas familiares
Las casas de embajada forman microsociedades en las que se entrecruzan parejas, hijos, clientelas, servidores, protecciones y vínculos locales. Esta temática se interesará por la diplomacia como realidad doméstica, familiar y relacional, estudiando la vida familiar no como un simple trasfondo privado, sino como un lugar de alianzas, transferencias, estrategias sociales, negociación de accesos y estructuración duradera de la presencia extranjera en la capital. La atención se centrará en la composición de las casas, las continuidades de servicio, las lógicas de parentesco, las formas de dependencia, las solidaridades internas y los modos de anclaje local que permiten a las presencias diplomáticas mantenerse, prolongarse e insertarse en la sociedad parisina.
Se tendrán así en cuenta los matrimonios celebrados en París, los bautizos, los padrinazgos, las redes de compadrazgo, las relaciones con las parroquias, las alianzas locales, así como los conflictos domésticos o sucesorios, las tensiones internas de las casas, las recomposiciones familiares, las viudedades, los nuevos matrimonios y las formas de sociabilidad familiar. El objetivo será comprender cómo estas dinámicas afectan concretamente al funcionamiento de las embajadas, orientan las circulaciones de personas, bienes e informaciones y producen efectos sobre la estabilidad, la reputación y la eficacia de la representación diplomática. También se tratará de examinar en qué medida los intereses familiares, las lógicas de casa y las exigencias del servicio diplomático convergen, se ajustan o se oponen.
La embajada será así entendida como un espacio doméstico ampliado, en el que la porosidad entre las esferas privada y pública aparece con especial intensidad. Este enfoque permitirá comprender mejor cómo la presencia diplomática se prolonga más allá de los mandatos oficiales, se reinscribe en redes relacionales, confesionales y políticas más amplias y cómo la casa de embajada se convierte en un lugar de circulación de normas, de reproducción social, de transmisión de información y de inscripción duradera en las jerarquías urbanas y cortesanas. En este sentido, el estudio de las intrigas y de las vidas familiares no coincidirá con el de la agencia femenina en sentido estricto, sino que lo completará, desplazando la mirada desde las capacidades de acción individuales hacia las estructuras domésticas, los equilibrios relacionales y las tensiones que enmarcan el ejercicio cotidiano de la diplomacia.
Anclajes confesionales y diplomacia religiosa
La religión constituye una de las infraestructuras menos visibles, pero más estructurantes, de la presencia diplomática extranjera en París. Las capillas de embajada, los capellanes, las prácticas sacramentales, las relaciones con las parroquias, los conventos y las comunidades religiosas extranjeras establecidas en la capital, así como las sociabilidades confesionales en general, forman una red paralela a los circuitos oficiales de la representación, por la que se tejen solidaridades, se mantienen fidelidades y se negocian protecciones.
El programa se esforzará por documentar estos anclajes confesionales en toda su diversidad, embajadores católicos, protestantes, ortodoxos, musulmanes u otros, examinando cómo la cuestión religiosa se articula con las exigencias de la representación en la corte del Rey Cristianísimo. Los acomodos prácticos, las tensiones, las estrategias de discreción o de exhibición confesional, así como el papel de los capellanes y de las redes eclesiásticas como mediadores entre las casas diplomáticas y la sociedad parisina, constituirán otros tantos hilos conductores de esta investigación.
Residencias diplomáticas y geografía del poder
Una topografía razonada de las residencias diplomáticas constituirá uno de los grandes ejes del programa. ¿Dónde viven los diplomáticos extranjeros en París y en la corte? ¿En qué hôtels, en qué barrios, según qué temporalidades de instalación, desplazamiento o sucesión? ¿Qué vecindades mantienen y cómo estructuran su presencia las circulaciones entre ciudad, corte, lugares de culto, lugares de espectáculo y espacios de sociabilidad? El programa se esforzará por restituir la topografía de las presencias diplomáticas en toda su extensión, desde las residencias y legaciones hasta los espacios confesionales, los lugares de sociabilidad y los itinerarios que unen París con los lugares de estancia de la corte.
La ambición es articular la geografía urbana, la cultura material y las jerarquías de representación. Los planos, las vistas, los inventarios post mortem, las escrituras notariales, los estados de casa, los impresos y los documentos descriptivos permitirán comprender mejor los interiores diplomáticos, las bibliotecas, los cuadros, los vehículos, los objetos de lujo y, más ampliamente, los anclajes materiales de la presencia extranjera en la capital. Se concederá un lugar importante a la cartografía histórica, al análisis de los anclajes urbanos y a las formas de articulación entre París y Versalles. También se reflexionará sobre la extraterritorialidad, real o reivindicada, de las embajadas, así como sobre las fronteras simbólicas que definen la embajada como un espacio de representación, protección, negociación y visibilidad política.
Aspectos materiales: economías, ingresos y gastos
¿Quién financia la representación diplomática y según qué modalidades? Las fuentes de ingresos, los salarios, las ayudas extraordinarias, los recursos privados, el crédito, los gastos de alojamiento, servicio doméstico, transporte, vestimenta, espectáculos, música, iluminaciones, presentes, limosnas o gratificaciones serán objeto de un inventario analítico. El programa se interesará también por los presupuestos, las remesas, las compras y ventas, la presencia de los diplomáticos en el tejido económico y mercantil local, los proveedores, las prácticas de consumo, así como la circulación de los servicios necesarios para el funcionamiento cotidiano y ceremonial de las casas diplomáticas.
La investigación sobre los presupuestos y las economías de la magnificencia debe permitir comprender mejor cómo la jerarquía diplomática se traduce en prácticas visibles, elecciones de consumo y estrategias de distinción. También contribuirá a medir las distancias entre las normas esperadas, las exigencias de representación y los medios efectivamente movilizados. El acento podrá ponerse asimismo en los inventarios, los presentes, los objetos de lujo, las libreas, los carruajes, así como en la circulación de objetos, en particular de arte y de colección, a fin de captar mejor la materialidad de la representación, las formas de distinción que implica y su inscripción en los intercambios económicos, sociales y culturales de la capital.
El programa se basará, en particular, en una articulación explícita entre un enfoque sistemático y estudios dirigidos.
Un primer componente consistirá en constituir una base documental común: bibliografía, censo de las fuentes y de los trabajos de investigación existentes y en curso, fichas prosopográficas, localización de las residencias y de los principales lugares de sociabilidad, primeros registros sobre el personal, las casas y las prácticas. Este trabajo tiene vocación de producir instrumentos útiles para el conjunto de la red de investigadores.
Un segundo componente consistirá en identificar y poner en marcha expedientes de estudio destinados a poner a prueba las hipótesis, afinar las categorías de análisis y hacer que el programa sea inmediatamente productivo. Estos expedientes podrán referirse, por ejemplo, a momentos de cambio de embajador, a determinadas potencias o principados, a redes paralelas de agentes, a esposas de embajadores, a corpus de audiencias, a los salones frecuentados por los diplomáticos o a las circulaciones materiales y artísticas. Basándose principalmente en fuentes de primera mano, estos expedientes de estudio tendrán como objetivo principal vincular, en la medida de lo posible, un fondo o una colección documental con un caso de estudio preciso, a fin de poner de relieve no solo las aportaciones del material, sino también su granularidad, sus sesgos de producción, sus puntos débiles, sus posibilidades de cruce con otras series y, cuando proceda, su potencial comparativo entre diferentes espacios políticos.
Los corpus y fondos prioritarios que deben movilizarse se hallan, por una parte, en los archivos franceses, entre los cuales figuran en primer lugar los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, tanto en La Courneuve como en Nantes, los fondos de la tenencia general de policía de París, los recursos de la Bibliothèque nationale de France, los archivos notariales, los registros parroquiales, los planos y las vistas de París. Se hallan, por otra parte, en los fondos extranjeros, archivos de cancillerías y depósitos diplomáticos de los países de origen, cuya aportación es indispensable para reconstruir lo que las fuentes francesas solo dejan ver de manera parcial: instrucciones recibidas, informes de audiencias, correspondencias privadas, estados de casa y documentos financieros conservados en Viena, Madrid, Londres, Roma o Lisboa. La localización, descripción y evaluación de estos fondos extranjeros formarán plenamente parte de la investigación llevada a cabo por los miembros de la red de investigación, en la medida en que estos fondos suelen estar dispersos, ser desigualmente accesibles y estar estructurados de forma muy diversa según las tradiciones administrativas que los produjeron. El programa pretende así convertir la identificación de estos corpus, sus lógicas de clasificación y sus condiciones de explotación en un objeto de reflexión por derecho propio, indispensable para toda historia comparada de la presencia diplomática en París. Ambos conjuntos documentales serán además objeto de talleres de investigación específicos.
Los principales instrumentos movilizados serán los siguientes: prosopografía y bases de datos interoperables; análisis de redes; cartografía histórica apoyada en sistemas de información geográfica (SIG); series económicas; estudio de los ritos y de las escenografías de la magnificencia; explotación cruzada de correspondencias, archivos administrativos, archivos notariales, fondos policiales, impresos, publicaciones periódicas, documentos visuales y fuentes privadas. Desde la concepción del programa, se pondrá el acento en la dimensión digital de la investigación: las bases de datos y los instrumentos cartográficos se construirán según estándares de interoperabilidad que permitan su articulación con la base PROSOCOUR y, a largo plazo, con otros proyectos europeos relativos a corpus comparables. Una reflexión sobre la codificación de las fuentes y los formatos de descripción garantizará que los instrumentos producidos sigan siendo reutilizables y susceptibles de enriquecimiento más allá de la duración del programa. Los datos textuales en bruto se depositarán en data.gouv.fr.
El programa tiene por objetivo, a la vez, hacer avanzar la investigación sobre la presencia diplomática extranjera entre París y la corte y producir instrumentos comunes capaces de estructurar de manera duradera el campo:
• una bibliografía y una lista de fuentes;
• un repertorio de investigadores y de trabajos;
• un primer núcleo prosopográfico del mundo diplomático parisino, susceptible de articularse con el entorno digital del CRCV (base PROSOCOUR);
• una cartografía de las residencias diplomáticas y de los principales lugares frecuentados en París;
• talleres de investigación temáticos sobre las fuentes que permitan federar las investigaciones y poner a prueba las hipótesis mediante estudios de caso;
• un estado razonado de los principales fondos extranjeros movilizables para el estudio del mundo diplomático en París, precisando su naturaleza, su accesibilidad, su interés heurístico y sus posibilidades de cruce con las fuentes francesas;
• una jornada de estudio dedicada a un expediente de estudio específico;
• un coloquio final destinado a la presentación de síntesis;
• la publicación de las actas de los talleres y de la jornada de estudio;
• una obra colectiva de síntesis;
• corpus documentales dirigidos a determinados ritos, determinadas prácticas, determinados grupos de actores o determinadas configuraciones materiales.
El programa está concebido como una red abierta de investigación y de investigadores, estructurada en torno a una dirección científica y a un conjunto de miembros, corresponsales o colaboradores movilizados según los temas, las áreas documentales y las competencias. Esta arquitectura debe permitir a la vez asegurar la coherencia de conjunto, reconocer las aportaciones de cada uno y construir, en el tiempo, un espacio de trabajo común sobre la historia social, material y cultural de la diplomacia extranjera en Francia.
Director del programa de investigación: Lucien Bély, profesor emérito (Sorbonne université), presidente del comité científico (CRCV).
Equipo interno de trabajo: Mathilde Deroin, investigadora (CRCV); Benjamin Ringot, jefe del servicio de investigación, eventos y formación (CRCV)
Miembros de la red de investigación (en proceso de constitución)
Convocatoria de comunicaciones para un taller virtual de investigación: « El mundo diplomático en París, siglos XVII-XVIII: culturas y redes. Las fuentes extranjeras », en línea, 16 de diciembre de 2026; fecha límite de candidatura: 31 de mayo de 2026.